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Yo y mi destino

Posted in Gente, Reflexiones with tags , , , , , , , on 31 Ene, 2011 by shadark

Sabes que no lo vas a conseguir. Fracasarás. Nunca lo darás superado, créeme. Lo sé porque… yo soy tú.

Toda tu vida habías querido ser un Guardián. Luchabas por ello día a día a pesar de que nunca obtenías ninguna recompensa. Seguías luchando en esa colina de espadas, sin conocer el miedo. Tuviste momentos en los que te querías rendir, pero algo te lo impedía y seguías adelante.

Y al final tu deseo se cumplió. Tuviste a alguien a quien proteger. Te esforzaste por encima de tu propia capacidad. Quemaste todos tus circuitos mágicos en el proceso. No te quedaba nada más que esa persona. Tu propia existencia comenzó a desvanecerse para que la suya pudiese brillar todavía más.

Ingenuo de ti, esperabas recibir una recompensa del mismo valor, o más aún. No te diré que era injusto esperarla… pero deberías saber de sobras, después de todos estos años, que la vida no tiene por qué ser justa. Y tú fuiste víctima de la traición del mundo.

De que todo por lo que habías luchado se viniese abajo. Que cuando ya tenías la victoria en tus manos, te la arrebatasen cruelmente. Cuando ya creías que podías descansar en paz para el resto de tus días, que ya habías encontrado tu objetivo y tenías algo por lo que luchar… perdiste la lucha, perdiste tu objetivo y lo perdiste todo. Solamente te quedaron tus estúpidos ideales, que ahora ya no tenían sentido. ¿De qué sirven unos ideales si no tienes por quién luchar, ni las fuerzas para hacerlo?

Intentaste levantarte, lo sé tan bien como tú. Te tambaleaste, pero intentaste seguir adelante. Y tú, pobre desgraciado, piensas que estás de pie, andando sin ningún temor, cuando realmente te estás arrastrando por el mismo camino que otrora caminaste erguido y despreocupado. Estás de rodillas, esperando a que alguien te recoja. A que alguien te ayude. Pero… sabes tan bien como yo que no aceptarás esa ayuda. No podrás, porque dudarás. Jamás podrás volver a ser un Guardián.

…Vete a la mierda.

¿Lo ves? Eres incapaz de aceptarlo, y esa misma incapacidad es la que hará que sigas sufriendo todos los días.

… ¿Te arrepientes de lo que hemos hecho?

Si te arrepientes de lo que hemos hecho… entonces no eres yo. Porque yo no me arrepiento.

¿A pesar de todo el dolor que sufriste, de que todos tus ideales se hiciesen añicos, a pesar de todo… dices que no te arrepientes?

No. ¿Y sabes por qué? Porque sé que hice todo lo que estaba en mi mano. Porque, como has dicho tú, rompí todos mis circuitos mágicos por ser un Guardián. Porque si llegué al punto de desvanecerme por mis ideales… ¿qué sentido tiene sufrir por haber luchado acertadamente?

Sí, tienes razón, el mundo fue injusto, en eso estamos de acuerdo. Pero… estás muy equivocado. Porque… este camino no lo he recorrido aún. Si estoy de rodillas, es porque estoy meditando antes de seguir andando. Y no lo has dicho, pero… – sonrío – sabes tan bien como yo que no estoy solo.

¿Y eso qué? ¿Acaso crees que podrás volver a confiar en tus ideales otra vez, cuando han sido aniquilados despiadadamente hace tan poco tiempo? ¿Acaso crees que podrás volver a triunfar donde moriste antes?

… Ahora sí lo veo. Somos diferentes en esencia. Porque yo jamás he dejado de creer en mis ideales.

Lo que se rompió fue una proyección de ellos. Una simple y llana proyección. Mis ideales siguen en lo más profundo de mi corazón, guardados, a buen recaudo. No te negaré que pensé en cambiarlos, o al menos, olvidarlos y vivir como el resto del mundo espera que viva, pero… si te pareces en algo a mí, sabrás que no podemos dejar de vivir de este modo. La diferencia entre tú y yo es que tú te arrepientes de haber vivido así… y yo no.

Esa proyección de la que hablas… sí, dolió que se rompiese. Pero ambos sabemos que si intentas proyectar algo, tienen que estar bien la base, la esencia, la calidad, la manufactura, el acabado… y había muchos componentes inestables en esa proyección. Pequé de ceguera y no lo vi, y cuando quise darme cuenta, ya estaba rota. Avalon se rompió antes de que terminase de crear el mundo, de ahí la causa de mi sufrimiento. Era la primera vez que intentaba proyectar Avalon, y cuando parecía que saldría bien, se hizo añicos.

¿Pero has pensado que he perdido la idea de Avalon que guardo en mi interior? Qué equivocado estás. Si no lo sabes tú, te lo diré yo.

Voy a seguir luchando. Sabes que no estoy solo, y creo que podré proyectar Avalon una vez más, la última vez. No voy a dudar ni a echarme atrás. Simplemente tengo que hacer bien mi trabajo. Del resto ya se encargará quien se tenga que encargar… o el propio mundo, quién sabe. Yo simplemente haré lo que tenga que hacer. Dices que he roto mis circuitos mágicos. ¿Y qué? Si voy a ser un Guardián, una minucia como esa no puede importarme. Simplemente crearé más.

¡Estás loco! Hablas de crear circuitos mágicos como si fuese algo sencillo. ¿Tienes idea de lo que tendrás que sufrir para crear esos circuitos? Y ya no hablemos de la proyección. ¿Sabes cuánto sudor, lágrimas, sangre, tendrás que derramar para volver a, ya no crear, sino intentar proyectar Avalon? No sabes lo que dices.

¿Y qué si no lo sé? – sonrío – El que quiere sufrir, llorar, sangrar… eres tú. Yo simplemente voy a seguir luchando por lo que siempre he creído. ¿Quieres que dude? Quizás se esperaría de mí que dudase, nadie podría echármelo en cara. Pero… no lo haré. Porque si dudo, jamás conseguiré proyectar lo que anhelo. La duda mata.

Porque a pesar de todo, quiero seguir siendo un Guardián. Y si tengo un objetivo, como ahora, lo protegeré hasta el final. Deberías saberlo. Igual que te he protegido a ti.

¿A mí? ¿De qué me has protegido?

…De mí mismo. Porque aunque tú eres yo, no eres yo. Sigues siendo una parte de mí, y como tal te aprecio, pero a veces desearía destruirte. Hay veces que me haces más mal que bien con tu palabrería, y muchísimas veces he desado callarte para siempre. Pero formas parte de mí mismo, y no puedo dejar que te vayas.

Te agradezco que estuvieses ahí cuando caí de rodillas, y que me dieses alguna palmada en el hombro para intentar animarme, pero… déjame sitio ahora. Ahora es mi momento. Ahora soy yo y mi destino.

¿Algo?

Posted in Reflexiones with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 23 Oct, 2008 by shadark

Aquí tiene que ir algo. Por fuerza, algo con sentido. Pero ahora mismo no consigo hallarlo. Más que nada, porque las palabras pasan por mi cabeza sin sentido, como moscas revoloteando alrededor de algo banal.

¿Haré una crítica? ¿Una reflexión? ¿Una paranoia? ¿Quizás algo nuevo, extraordinario y esplendoroso? Lo siento, no puedo decíroslo.

Hablaré un poco sobre mi vida. Puede que vuelva a retomar mi novela, estoy volviendo a oír música de hace mucho tiempo…

En fin, decir eso era mi objetivo. Descansad, habitantes de este pequeño mundo, en especial los que os paséis por este pequeño rinconcito mío para compartir mis ideas. Estéis de acuerdo o no, os deseo vida. Cómo la paséis, depende únicamente de vosotros.

Aprovechadla.

Y no paréis.

La batalla

Posted in Reflexiones with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 19 Sep, 2008 by shadark

Entro. Cojo la llave de mi cuello. Rompo el cordón, no lo necesitaré más.

Abro el arcón. Sigue estando ahí, bajo el retrato de mi amada. Por ti, me repito, por ti lo hago. ¡Hasta la muerte!

Del arcón saco mi armadura. Llena de polvo, hace tiempo que no la uso. El mundo ha cambiado, pero yo no he olvidado aquello que aprendí hace tantos años. Froto con la mano el símbolo del pecho. Un águila en posición dócil, pero que tiene un brillo en los ojos. Sonrío al ver ese brillo, ya estaba ahí desde que la forjaron. Aquel viejo herrero me lo dijo, esta armadura es especial, pues mientras que luches por aquello en lo que crees no podrás ser vencido.

Me la coloco. No tengo a nadie que me ayude, pero aún así me la pongo igual. El peso me encorva un poco los hombros, pero se soporta bien. He perdido la forma, pero la recuperaré pronto.

Saco el resto de piezas de mi vestimenta. También me las pongo. Siempre que me ponía mi armadura, ella me decía, tú eres mi caballero andante y yo soy tu princesa. Luego hacíamos el amor, con lo que el trabajo de ponerla era en vano. Después, cuando ya estaba durmiendo, salía sigilosamente de la habitación y me la ponía bajo la luz de la luna.

Me di la vuelta. En la pared, allí estaba. Mi espada. La luz de la luna arrancaba reflejos dorados y plateados de su filo. A diferencia de la armadura, ésta no estaba oxidada, pues había entrenado con ella todos los días. En la empuñadura, grabada la figura de un círculo con dos muescas a los lados [ >O< ]. Es tu símbolo, me dijo aquel mago que me la dio, ya lo entenderás.

Bajé al patio del castillo. Allí me esperaban todos mis amigos y conocidos. ¡Has venido!, gritaban. ¡Ahora sí que los venceremos!. Nunca me había esforzado por inculcarles un trato de pleitesía. Siempre entrenaba con ellos, iba a las tabernas con ellos, me emborrachaba con ellos, hablaba con ellos. Ellos eran mis camaradas, mis amigos, mis hermanos.

Uno de ellos me alcanzó mi caballo. Aquel animal me había acompañado durante mucho tiempo. Habíamos cabalgado juntos por caminos que ya solo son un recuerdo del pasado. Ahora, volveríamos a cabalgar juntos una vez más. ¡Una sola galopada, y estaré contento! ¡Ah, las crines volando al viento, mientras que el aire entraba por las rendijas del yelmo y me hacía llorar los ojos del frío, pero también de la emoción!

Salimos por el puente levadizo. Hacia la colina del este. Allí habían dicho que sucedería.

Llegué y vi. Una hueste como nunca antes había visto. Millares de hombres con armaduras negras se agolpaban dentro de la depresión bajo la colina. Son ellos, dije, aquellos contra los que debemos luchar si no queremos que nuestros hogares se vean destruidos.

¡Ahora, hijos de la luz! ¡Marchad como un segador entre las mieses! ¡Penetrad en esa oscuridad y destruidla! ¡No cejéis en vuestro empeño! ¡Que caigan! ¡Que caigan! ¡Que caigan y que no puedan levantarse! ¡Su caída nos hará libres! ¡Ahora! ¡Por todo lo que habéis sufrido todos estos años, volved a defended vuestra libertad! ¡Por vosotros! ¡Por nosotros! ¡Por vuestras familias, vuestras mujeres y vuestros hijos! ¡Por nuestro pueblo! ¡Luchad! ¡Luchad con valor y honor! ¡Destruidlos, y recibiremos una recompensa divina más allá de lo imaginable! ¡Matad! ¡Matad, por el bien y la luz! ¡Su brazo armado somos nosotros, debemos librar a este mundo de la maldad y la oscuridad! ¡Ahora! ¡Por nosotros! ¡LUCHAD! ¡POR NOSOTROS! ¡AHORA! ¡MATAD! ¡LUCHAAAAAAAD!

Cabalgué. Hacia la depresión. Por nosotros. Por mí. Por mi amada.

Los gritos. Atrás, millares de gritos seguían mis pasos. De mis amigos. Parecía que sus palabras empujaban a mi montura hacia adelante. Bajé el yelmo. De nuevo, aquella sensación del viento acudió a mi mente, haciéndome llorar los ojos. Enarbolé la espada en lo alto. La luz de la luna se reflejó por completo en mi arma y en mi armadura, haciéndome brillar como un faro en medio de la oscuridad.

Cargué.

Mi espada segó. Almas, vidas, cuerpos, brazos y piernas cayeron ante mí. Mi armadura no fue plateada, sino roja. Roja como la sangre, roja como un rubí, como una joya. Una joya como mi amada.

Mis compañeros luchaban. Unos mataban, otros caían. Todos luchaban. Fui con ellos. Nuestros brazos fueron uno solo. Los oscuros fueron murendo en gran número. No podían con nosotros. Era imposible. Ellos eran muchos, pero nosotros éramos uno más poderoso que todos ellos. Éramos amigos, ellos soldados. Y no podían vencer.

Fue una dura contienda. Los cuerpos entorpecían el movimiento, pero parecía afectarles más a ellos que a nosotros. Sabíamos que ganaríamos, así que no nos preocupamos. Luchamos hasta que fueron destruídos.

Ganamos. Gritos de victoria, de júbilo y de alegría. Todos mis compañeros gritaban, incluso los caídos. El campo de batalla, teñido de rojo, iluminado por la luz de la luna, gritaba ahora de color azul celestial.

Caí. Después de eso caí. Es todo lo que recuerdo.

Ahora estoy en un agujero. Negro como el carbón. Mi espada y mi armadura ya no brillan. Llevo años vagando por estas tierras que no sé siquiera como son.

Pero sé una cosa. Algún día habrá luz, y ese día volveré a brillar. Y encontraré a mi amada. Eso lo sé. Como sé el significado de aquel símbolo de la espada [ >O< ].

No os lo revelaré, disculpadme. Pero si os lo revelara, puede que os cediera parte de mi carga, y eso es algo que no puedo hacer. O puede que tuviérais que compartir mi mismo destino, cosa que no sería capaz de haceros. No puedo cederos mi destino, pues ya tenéis el vuestro. Y todos debemos de cumplirlo.

Saludos.

Sí, vosotros. Que sí, coño, vosotros, los de ahí.

Posted in Gente with tags , , , , , , , , , , , , , on 10 Sep, 2008 by shadark

Ya sabéis, como suelo hacer, aquí os queda esto, por si alguien quiere leerlo, y si no, pues que os den a todos. De algunos ya estoy harto, aunque supongo que aquellos por los que va este enunciado serán tan estúpidos o tan engreídos de ni pasarse a leer. Pues podrían aprender una lección de humildad, ¿sabéis? Aunque cierto es que no les gustaría mi método.

Diría que les da igual. Y si alguno lee esto, y va a hacer la estúpida pregunta que yo creo que estaría pensando en este momento: sí, tengo mucho tiempo libre. Si no, no lo estaría perdiendo en escribir algo a un “público” (¿se le puede llamar público a gente que pienso que ni siquiera llega a la categoría de ser humano?) que sé que no me va a leer ni en cien años. Pero por mí no será, tengo mis métodos para llevar la cultura a pueblos inhóspitos perdidos en medio de montañas deshabitadas donde sus moradores intentan devorarse unos a otros para poder sobrevivir en su vacía existencia.

Vale, me queda muy literario, pero si me dedicara a llamaros “mamones“, “cabrones” o cosas por el estilo, alguno de los que tenga un indicio de inteligencia podría decirme que caigo en el insulto fácil. Lo único que temo es que no podáis comprender todo lo dicho en el anterior párrafo. Bueno, si es así, malo para mí, pero peor para vosotros, incultos, gañanes. Puesto que no podréis aprender ni aunque os golpearan con mis palabras en esa mole hueca que tenéis cargando sobre vuestros hombros. Sí, esa. La que os preguntáis para qué sirve, cuando lo único que sabéis usar son unas ristras de carne que lleváis a los lados y, oh misericordia, vuestra grandiosa “polla“, como soléis llamarle. Me río en vuestras caras. En serio. Si ese es vuestro objetivo en la vida, usar vuestro ridículo miembro para “ligarse a todas las pavas“, podéis ir a buscar gallinas salvajes al Polo Sur, que seguro que os da mejor resultado.

Que conste, fijo que alguna mujer hay que se me escapa, y estoy generalizando para los hombres. Mil disculpas. Pero por norma general, suelen ser más inteligentes, y más o menos van sorteando las imbecilidades de la vida. Aunque pecan, normalmente, de ingenuas, o bien de ser todavía más… “pendonas” que los hombres. También dais pena. Hace unos años, puede que hubiera intentado rescataros de ese camino (a un hombre no, que es él mismo el que se estampa de cabeza contra el muro, no lo condena la sociedad a ir por un sendero que no ha escogido), pero ahora he decidido que paso. Paso de vosotras, que al final todo el esfuerzo que haga ni merece la pena, ni compensa el tiempo invertido. Paso de todo.

En fin… no sé si me queda algo más que decir (fijo que sí), pero me dejo mucho en el tintero, así tengo más material para desmontaros vuestra absurda visión del mundo en otra ocasión. Nos vemos, pringados de la vida. Con acritud, pero sin rencor. No sois tan importantes como para que me interese lo más mínimo que ocupéis un lugar en mi mente. Simplemente, de vez en cuando os pasáis por mi cabeza, como la brisa.

Una última cosa: si os habéis sentido aludid@s, y habéis llegado hasta el final entendiendo todo lo que he dicho, dejadme un comentario diciendo quienes sois para quitaros de mi lista negra. Me habréis sorprendido gratamente en tal caso.

Una hora

Posted in Reflexiones with tags , , , , , on 03 Sep, 2008 by shadark

¿En una hora me dará tiempo a escribir algo? ¿Con el suficiente sentido para que merezca un hueco entre tanta multitud de datos que circulan por Internet? Podría ceder a la tentación de lo fácil, poniendo aquí alguna otra de tantas reflexiones que he estado haciendo a lo largo de los años, sin pensar, citándome a mí mismo sin ningún esfuerzo. Pero una hora de mi tiempo es bastante valiosa, al menos, para mí. Puede que en algún futuro lo sea para más gente, pero de momento tengo que preocuparme de mi tiempo.

Una hora. Creo que pocos seres humanos son capaces de alcanzar a comprender realmente el significado de ese término.

Una hora

Una hora

60 minutos, 3600 segundos, la 0,00011415525114155251141552511415525 parte de un año. Nunca nos paramos a pensarlo, pero la efimeridad de este periodo es tan alta que nunca sabemos cuántas horas hemos vivido. Aunque… tampoco sirve de tanto pararse a pensarlo detenidamente, pues ya será un tiempo que estemos desaprovechando de asuntos más trascendentes.

Un dia

Un día

Al final del día, acabamos destrozados. ¿Para qué? ¿Para volver a empezar el día siguiente? Lo que hacemos no es más que vivir día a día, continuamente, sin poder escapar del día.

Hagamos un esfuerzo, y salgamos del día. Liberémonos de esa unidad de tiempo y seamos libres por un momento. Un mundo sin tiempo…

Un mundo sin tiempo.

Una hora.