Archivo para libertad

Raíces (“El jardinero”, segunda parte)

Posted in Reflexiones with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 06 Oct, 2008 by shadark

El Origen

Sueños. Buenos y malos. Nos hacen ver, pensar, recordar, sentir. Hoy no he llorado, pero he sufrido. Recordarte de nuevo me ha hecho feliz y desdichado.

Un origen, una raíz.

Sigo siendo Greendar. Mal que me pese, aún estoy ahí. Lo difícil de entender es por qué aún estás ahí. Rosa.

Te había olvidado. Podía permitirme de vez en cuando recordarte vagamente por algún asunto de cierta importancia. Puede que algún día te hubiera rememorado de manera más especial, pero tampoco sin involucrarme demasiado.

Pero vuelves. Vuelves a aparecer en mis sueños, ya no en mi vida. No sé si te he perdido, quiero creer que sí, quiero creer que no. Si te pierdo, volverás, pero ya será demasiado tarde para ambos. Siempre en los sueños, nunca en la realidad.

¿Y si no te he perdido? Si estás, hazme una señal. Deberé algún día de decirte lo que realmente (creo que) siento. Para nada, tal vez. Pero sentiré que es lo acertado en ese momento. Más dolor, más alegría, todo podrá suceder. Pero por lo menos me habré liberado.

Rosa del azabache, con hadas que siguen revoloteando. Ya no alcanzo a verte con la mirada, pero sí con el pensamiento. ¿Llegaré algún día a volverte a contemplar en todo tu esplendor, a poder regar tu tierra con mis lágrimas? ¿O se perderán en el torrente de la vida? Déjame estar a tu lado, saboreando la tierra, degustando su frescor… aunque solo sea por última vez. No puedo soportar más esta distancia.

Nunca pude decírtelo, ¿sabes? Pero me habría gustado ser uno solo contigo. Tengo aún tu espina clavada, como un trofeo. Muchos ya la han visto, pero no me importa. Lo que más me duele es que el resto de las que se me han clavado solo han sido imaginarias. ¡Clávame, y moriré feliz! De otro modo solo podré ser un alma en pena hasta que el sol se apague.

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La batalla

Posted in Reflexiones with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 19 Sep, 2008 by shadark

Entro. Cojo la llave de mi cuello. Rompo el cordón, no lo necesitaré más.

Abro el arcón. Sigue estando ahí, bajo el retrato de mi amada. Por ti, me repito, por ti lo hago. ¡Hasta la muerte!

Del arcón saco mi armadura. Llena de polvo, hace tiempo que no la uso. El mundo ha cambiado, pero yo no he olvidado aquello que aprendí hace tantos años. Froto con la mano el símbolo del pecho. Un águila en posición dócil, pero que tiene un brillo en los ojos. Sonrío al ver ese brillo, ya estaba ahí desde que la forjaron. Aquel viejo herrero me lo dijo, esta armadura es especial, pues mientras que luches por aquello en lo que crees no podrás ser vencido.

Me la coloco. No tengo a nadie que me ayude, pero aún así me la pongo igual. El peso me encorva un poco los hombros, pero se soporta bien. He perdido la forma, pero la recuperaré pronto.

Saco el resto de piezas de mi vestimenta. También me las pongo. Siempre que me ponía mi armadura, ella me decía, tú eres mi caballero andante y yo soy tu princesa. Luego hacíamos el amor, con lo que el trabajo de ponerla era en vano. Después, cuando ya estaba durmiendo, salía sigilosamente de la habitación y me la ponía bajo la luz de la luna.

Me di la vuelta. En la pared, allí estaba. Mi espada. La luz de la luna arrancaba reflejos dorados y plateados de su filo. A diferencia de la armadura, ésta no estaba oxidada, pues había entrenado con ella todos los días. En la empuñadura, grabada la figura de un círculo con dos muescas a los lados [ >O< ]. Es tu símbolo, me dijo aquel mago que me la dio, ya lo entenderás.

Bajé al patio del castillo. Allí me esperaban todos mis amigos y conocidos. ¡Has venido!, gritaban. ¡Ahora sí que los venceremos!. Nunca me había esforzado por inculcarles un trato de pleitesía. Siempre entrenaba con ellos, iba a las tabernas con ellos, me emborrachaba con ellos, hablaba con ellos. Ellos eran mis camaradas, mis amigos, mis hermanos.

Uno de ellos me alcanzó mi caballo. Aquel animal me había acompañado durante mucho tiempo. Habíamos cabalgado juntos por caminos que ya solo son un recuerdo del pasado. Ahora, volveríamos a cabalgar juntos una vez más. ¡Una sola galopada, y estaré contento! ¡Ah, las crines volando al viento, mientras que el aire entraba por las rendijas del yelmo y me hacía llorar los ojos del frío, pero también de la emoción!

Salimos por el puente levadizo. Hacia la colina del este. Allí habían dicho que sucedería.

Llegué y vi. Una hueste como nunca antes había visto. Millares de hombres con armaduras negras se agolpaban dentro de la depresión bajo la colina. Son ellos, dije, aquellos contra los que debemos luchar si no queremos que nuestros hogares se vean destruidos.

¡Ahora, hijos de la luz! ¡Marchad como un segador entre las mieses! ¡Penetrad en esa oscuridad y destruidla! ¡No cejéis en vuestro empeño! ¡Que caigan! ¡Que caigan! ¡Que caigan y que no puedan levantarse! ¡Su caída nos hará libres! ¡Ahora! ¡Por todo lo que habéis sufrido todos estos años, volved a defended vuestra libertad! ¡Por vosotros! ¡Por nosotros! ¡Por vuestras familias, vuestras mujeres y vuestros hijos! ¡Por nuestro pueblo! ¡Luchad! ¡Luchad con valor y honor! ¡Destruidlos, y recibiremos una recompensa divina más allá de lo imaginable! ¡Matad! ¡Matad, por el bien y la luz! ¡Su brazo armado somos nosotros, debemos librar a este mundo de la maldad y la oscuridad! ¡Ahora! ¡Por nosotros! ¡LUCHAD! ¡POR NOSOTROS! ¡AHORA! ¡MATAD! ¡LUCHAAAAAAAD!

Cabalgué. Hacia la depresión. Por nosotros. Por mí. Por mi amada.

Los gritos. Atrás, millares de gritos seguían mis pasos. De mis amigos. Parecía que sus palabras empujaban a mi montura hacia adelante. Bajé el yelmo. De nuevo, aquella sensación del viento acudió a mi mente, haciéndome llorar los ojos. Enarbolé la espada en lo alto. La luz de la luna se reflejó por completo en mi arma y en mi armadura, haciéndome brillar como un faro en medio de la oscuridad.

Cargué.

Mi espada segó. Almas, vidas, cuerpos, brazos y piernas cayeron ante mí. Mi armadura no fue plateada, sino roja. Roja como la sangre, roja como un rubí, como una joya. Una joya como mi amada.

Mis compañeros luchaban. Unos mataban, otros caían. Todos luchaban. Fui con ellos. Nuestros brazos fueron uno solo. Los oscuros fueron murendo en gran número. No podían con nosotros. Era imposible. Ellos eran muchos, pero nosotros éramos uno más poderoso que todos ellos. Éramos amigos, ellos soldados. Y no podían vencer.

Fue una dura contienda. Los cuerpos entorpecían el movimiento, pero parecía afectarles más a ellos que a nosotros. Sabíamos que ganaríamos, así que no nos preocupamos. Luchamos hasta que fueron destruídos.

Ganamos. Gritos de victoria, de júbilo y de alegría. Todos mis compañeros gritaban, incluso los caídos. El campo de batalla, teñido de rojo, iluminado por la luz de la luna, gritaba ahora de color azul celestial.

Caí. Después de eso caí. Es todo lo que recuerdo.

Ahora estoy en un agujero. Negro como el carbón. Mi espada y mi armadura ya no brillan. Llevo años vagando por estas tierras que no sé siquiera como son.

Pero sé una cosa. Algún día habrá luz, y ese día volveré a brillar. Y encontraré a mi amada. Eso lo sé. Como sé el significado de aquel símbolo de la espada [ >O< ].

No os lo revelaré, disculpadme. Pero si os lo revelara, puede que os cediera parte de mi carga, y eso es algo que no puedo hacer. O puede que tuviérais que compartir mi mismo destino, cosa que no sería capaz de haceros. No puedo cederos mi destino, pues ya tenéis el vuestro. Y todos debemos de cumplirlo.

Saludos.

Una hora

Posted in Reflexiones with tags , , , , , on 03 Sep, 2008 by shadark

¿En una hora me dará tiempo a escribir algo? ¿Con el suficiente sentido para que merezca un hueco entre tanta multitud de datos que circulan por Internet? Podría ceder a la tentación de lo fácil, poniendo aquí alguna otra de tantas reflexiones que he estado haciendo a lo largo de los años, sin pensar, citándome a mí mismo sin ningún esfuerzo. Pero una hora de mi tiempo es bastante valiosa, al menos, para mí. Puede que en algún futuro lo sea para más gente, pero de momento tengo que preocuparme de mi tiempo.

Una hora. Creo que pocos seres humanos son capaces de alcanzar a comprender realmente el significado de ese término.

Una hora

Una hora

60 minutos, 3600 segundos, la 0,00011415525114155251141552511415525 parte de un año. Nunca nos paramos a pensarlo, pero la efimeridad de este periodo es tan alta que nunca sabemos cuántas horas hemos vivido. Aunque… tampoco sirve de tanto pararse a pensarlo detenidamente, pues ya será un tiempo que estemos desaprovechando de asuntos más trascendentes.

Un dia

Un día

Al final del día, acabamos destrozados. ¿Para qué? ¿Para volver a empezar el día siguiente? Lo que hacemos no es más que vivir día a día, continuamente, sin poder escapar del día.

Hagamos un esfuerzo, y salgamos del día. Liberémonos de esa unidad de tiempo y seamos libres por un momento. Un mundo sin tiempo…

Un mundo sin tiempo.

Una hora.

Lo primero que decir, siempre

Posted in Gente, Paranoias, Reflexiones with tags , , , , , on 01 Sep, 2008 by shadark

“Sé que estáis ahí. Percibo vuestra presencia. Sé que tenéis miedo. Nos teméis a nosotros. Teméis del cambio. Yo no conozco el futuro. No he venido para deciros cómo acabará todo esto. Al contrario, he venido a deciros cómo va a comenzar. Voy a colgar el teléfono y luego voy a enseñarles a todos lo que vosotros no queréis que vean. Les enseñaré un mundo sin vosotros. Un mundo sin reglas y sin controles, sin límites ni fronteras. Un mundo donde cualquier cosa sea posible. Lo que hagamos después es una decisión que dejo en vuestras manos.”