Archivo para fin

Predestinación, camino y llegada.

Posted in Reflexiones with tags , , , , , , on 17 Jun, 2009 by shadark

Lo primero es lo primero, un clásico:


Así me siento ahora. Con un camino ya trazado, por fuerzas superiores a las mías. Con la sensación de que haga lo que haga, siempre será para llegar al mismo lugar. Sin poder apartarme ni por un solo momento de eso que los mortales llaman destino. ¿Qué hacer? ¿Intentar resistirme a esa fuerza más allá de mis capacidades? ¿Sucumbir ante tal perversión del (supuesto) libre albedrío? No sé qué hacer. Me siento en el camino, me niego a avanzar y me pongo a pensar. En la futilidad de mis acciones.

Sin embargo… hay un resquicio. Yo solamente tengo indicada dentro de mí la meta a la que quiero llegar. ¿Vida eterna? ¿Muerte? ¿Algo terrenal? No sé, mi vista no llega a alcanzarla. Mis ojos solamente me dejan ver el camino que tengo frente a mí. Con curvas, giros, cruces, cuestas, pendientes… y gente. Más gente que recorre (mi) el camino. Unos pasan de largo, otros se paran frente a mí y me hablan. Unos son humanos, otros no dejan de ser espíritus, conciencias. Comparten sus vivencias, reales o irreales. Yo, al mismo tiempo, les hablo de mis ideas, proyectos, dudas, desconfianzas, malos recuerdos. Unos me obvian, otros se burlan de mí, y otros dicen que me comprenden y animan. Bastardos.

Pero los hay que me ayudan. Que se paran a oírme, sin abrir la boca una sola vez, y escuchan. Todo lo que tengo que decir, ya parezca una paranoia, alucinación; o bien sea una genialidad. Lo oyen todo, sin decir nada. Luego callan. Y piensan.

Entonces es cuando ellos hablan. Y a mí me llega el turno de oírles. Y de ellos siempre aprendo algo. Ya sea para bien o para mal, sus palabras rebosan sabiduría. Quizás a otros mortales estas palabras les parezcan algo distinto, pero en el camino que ya llevo recorrido he aprendido que hay que ver más allá de las circunstancias (o normas impuestas) que se aplican en lo que se conoce como mundo real.

Me levanto, les doy las gracias, y sigo mi camino. A veces me vuelvo a encontrar con ellos, y volvemos a hablar. Pero siempre es la primera vez, como si nunca nos hubiéramos hallado. Pues de esta manera puedo volver a oírlo todo desde el principio, y comprender mejor.

He estado mucho tiempo sin hablar con ninguno de ellos. Pero hoy, he mirado hacia un lateral, y he visto a uno de ellos. No me ha dicho nada nuevo, pero me ha ayudado a recordar que ellos existen. Y que cuando desee, con solo pensarlo, habrá alguno para hablar conmigo. Me encuentre en cualquier estado, piense lo que piense, sea para darme esperanzas o hacerme caer en la desesperación, habrá alguno.

Abro los ojos. Y sigo el camino. La meta está igual de lejos. Pero ahora veo que hay más caminos. Entre ellos hay dos que son comunes para todos los que transitan el sendero. Uno de ellos es el más corto. Se rumorea que en un instante ya has llegado a tu meta. Pero ese camino no tiene nada. Es una superficie infinitamente pequeña de un árido desierto intransitable. Todo el que pasa por ese camino, muere irremediablemente. Y luego está el camino más largo. Uno del que se dice que nunca llegas a ver la meta. Solamente unos pocos se atreven a transitar por él. Cuentan las historias que el que decide seguirlo, jamás llegará a su meta, pues cuando piensa que la ha alcanzado, ve que solamente ha recorrido un trecho. Y que, al final, las almas vagan eternamente por ese sendero, suplicando porque algún día llegue su meta.

Cojo mi mochila. Ciertamente, si la fuerza que me ha puesto en este sendero hace que me desvíe hacia uno de esos caminos, no me importa. Pero mientras que yo pueda decidir, tomaré el camino que crea necesario. Ni uno, ni otro, ni ninguno. Solamente el que yo quiera. Pues tengo la esperanza de que el libre albedrío existe. Aunque fracase, aunque caiga en el intento, debo seguir viviendo mi vida. Para así, algún día, llegar a esa meta. Y un instante antes de alcanzarla, mirar atrás, ver todo el camino recorrido, y decir: “Ha merecido la pena”.

Un saludo. Espero que nos veamos en el camino.

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Olvido (otra palabra para decir Oblivion)

Posted in Reflexiones with tags , , , , , , , , , on 22 Mar, 2009 by shadark

En fin. Aquí ando, después de largo tiempo sin escribir. Muchas cosas han pasado ya, suspensos, alegrías, desengaños, paranoias y más cosas para las cuales no hallo palabras con las que describirlas.

Pudiera ser que estuviese muerto. Pudiese ser que hubiera olvidado este sitio. Incluso pudiera haber sucedido que un maléfico virus hubiese entrado en mi ordenador, impidiéndome el acceso a la página. Pero no. Fue, simplemente, vagancia. El problema viene cuando la vagancia conduce al olvido, como ha sucedido en este caso.

Mucho más no me queda por escribir. Comentaros como avance que es posible que mi vida cambie radicalmente esta semana, o al menos que de un paso cara adelante (o cara atrás, todo está por ver). La improvisación es la clave.

Os dejo esta canción, con la esperanza de que la disfrutéis tanto como yo estos días.

Un saludo afectuoso desde este pequeño rincón.

La Lista

Posted in Gente, Paranoias with tags , , , , , on 04 Sep, 2008 by shadark

I hear the sound of a heart
from the shadow in the dark
waiting for the poison
to hit its mark
(listen–my son)

I see the darkness surround
the shape on the ground
the killer straight up
and a body face down
(firstborn-last one)

I hear the din of the screams,
sorrow in streams
the smell of farewell and gasoline
(listen–my son)

I see a heart set free
and my legacy
hear a voice from a shadow
that is beckoning me
(firstborn-last one)

Y ya no sé qué hacer. Tengo demasiada gente en mi lista. Puede que algún día tenga que acabar, tachar algún nombre de ella. Puesto que el tiempo puede llegar a hacerse muy lento, no está mal darle un empujoncito de vez en cuando. Lo haré. Algún día, cuando menos se lo esperen, mi espada será blandida sobre sus cuerpos. Mi herencia irá con ellos, dondequiera que vayan. La cargarán sobre sus hombros a cada paso que den. Mi voz les susurrará, atronante, a sus oídos, que no podrán soportar el sonido de la verdad.

Algún día, cuando menos se lo esperen. Me veré libre por fin de su presencia.