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Elegía por el Caballero Helado

Posted in Gente, Reflexiones with tags , , , , , , , , on 20 Sep, 2011 by shadark

Descansa en paz, Caballero Helado.
Tu tiempo ha llegado,
es hora de partir.
Tus victorias serán recordadas
por todos aquellos
que alguna vez lucharon a tu lado.
Las derrotas y fracasos
serán sepultados junto a ti
para que puedas redimirte
en el Valhalla.

Los Caballeros de la Luz
pondrán una única flor
en un túmulo
preparado ya tiempo atrás,
anticipando tu caída
(Pues todos caen,
y cuando lo hacen,
pueden incorporarse
o no levantarse
nunca más)

Adiós, Caballero Helado.
Parte hacia tu destino.
El Ocaso velará tus huesos
para que no sean profanados,
para que tu tumba no se abra
ni por magia negra vuelvas
[a la vida].

Ya nunca más podrás luchar.
Tu espada se ha quebrado.
Tu armadura, oxidado.
Todo aquello por lo que luchaste
[alguna vez]
se ha convertido en cenizas
y arrojado al viento.
Otros lucharán,
pero no podrás acompañarlos.

¡Ay de ti! Si simplemente
te hubieses mantenido firme
y cumplido el juramento
bajo el que nacimos
todos los Caballeros
seguirías hoy aquí.
Pero flaqueaste, y
el Enemigo
no tuvo piedad.

Muere en paz, Caballero Helado.
Es tiempo de dormir.
Tus ojos no verán
un nuevo amanecer,
sino la eterna noche
sin estrellas.

En tu tumba crecerán
las flores del olvido
que den paso
a un mundo mejor
donde la visión de tu tumba
no haga pesar el alma.

Nadie llorará tu muerte,
puesto que tu vida fue tuya:
decidiste vivir y decidiste morir.
Nadie te acompañará en este camino,
puesto que ya tenemos el nuestro
y debemos seguirlo hasta el final,
cueste lo que cueste.

La pluma de la Verdad
se va agotando
y es tiempo de concluir.
Estas palabras jamás te llegarán,
y vagarás eternamente
sin saber que
por un instante de tiempo
tu leyenda estuvo viva.

Las palabras van perdiendo su significado
conforme se acerca el final
así que, simplemente,
diré:

“Descansa en paz, Caballero Helado.
Tu tiempo ha llegado.”

Viento

Posted in Reflexiones with tags , , , , on 04 Ene, 2011 by shadark

Viento en mi cara. Con una rápida mirada, compruebo que mi espada está en perfecto estado. “De acuerdo, allá vamos”, pienso. Todos mis músculos en tensión, mirada fija al frente, preparado para saltar.

“Justicia y venganza, reparando el destino”

Con un salto me precipito hacia el frente, cargando sin mirar atrás. Combinando mi bendita justicia con mi maligna venganza, seré invencible.

Verdad y mentira, forjando el acero

Mientras que veo estas palabras en mi mente como si de imágenes se tratase, pienso en lo adecuado e inadecuado de su significado. Pues muchos filósofos y gente inteligente siempre predican acerca del bien, del mal, como dos cosas diferentes. Y yo me pregunto, ¿por qué esto tiene que ser así? ¿Acaso no hay bien y mal en todo lo que nos rodea? ¿Una mentira siempre es mala? ¿Una verdad siempre es buena?

“Honor e ira, empuñando la nobleza”

Pues el honor de haber recibido estas palabras corre por mis venas, pero es la ira la que me da fuerzas para recitarlas y luchar por ellas.

“Perdón y odio, limando las impurezas”

Nos han enseñado que es de humanos perdonar. Completamente cierto, pero aunque nadie lo quiera reconocer, hay veces que la única salida que tenemos es el odio, un sentimiento como otro cualquiera. En el equilibrio está la clave.

“Brillo y sombra, reflejando el mañana”

Vuelvo a mirar a mi espada. Brilla más que nunca, lo cual deja una sombra en el terreno que voy dejando a mi espalda. Alzándola, recito las últimas líneas mientras que doy los últimos pasos que me separan de mi objetivo.

“Fuego y agua, tierra y aire.

Bien y Mal, Luz y Oscuridad.

El Ocaso… está por llegar”

El viento sigue soplando. Con un salto y un grito que abarca toda la superficie frente a mí… comienza la batalla.

Sé que ganaré. No hay otro modo.

Puesto que allí detrás está mi meta, lucharé con todo lo que tenga para alcanzar la Sabiduría. No hay vuelta atrás. Si en algún momento una sombra de duda pasa por mi mente, el viento que tengo detrás se encargará de recordarme que solamente me queda seguir adelante.

¡Adelante!

“Justicia y venganza, reparando el destino.

Verdad y mentira, forjando el acero.

Honor e ira, empuñando la nobleza.

Perdón y odio, limando las impurezas.

Brillo y sombra, reflejando el mañana.

Fuego y agua, tierra y aire.

Bien y Mal, Luz y Oscuridad.
El Ocaso… está por llegar.”

La batalla

Posted in Reflexiones with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 19 Sep, 2008 by shadark

Entro. Cojo la llave de mi cuello. Rompo el cordón, no lo necesitaré más.

Abro el arcón. Sigue estando ahí, bajo el retrato de mi amada. Por ti, me repito, por ti lo hago. ¡Hasta la muerte!

Del arcón saco mi armadura. Llena de polvo, hace tiempo que no la uso. El mundo ha cambiado, pero yo no he olvidado aquello que aprendí hace tantos años. Froto con la mano el símbolo del pecho. Un águila en posición dócil, pero que tiene un brillo en los ojos. Sonrío al ver ese brillo, ya estaba ahí desde que la forjaron. Aquel viejo herrero me lo dijo, esta armadura es especial, pues mientras que luches por aquello en lo que crees no podrás ser vencido.

Me la coloco. No tengo a nadie que me ayude, pero aún así me la pongo igual. El peso me encorva un poco los hombros, pero se soporta bien. He perdido la forma, pero la recuperaré pronto.

Saco el resto de piezas de mi vestimenta. También me las pongo. Siempre que me ponía mi armadura, ella me decía, tú eres mi caballero andante y yo soy tu princesa. Luego hacíamos el amor, con lo que el trabajo de ponerla era en vano. Después, cuando ya estaba durmiendo, salía sigilosamente de la habitación y me la ponía bajo la luz de la luna.

Me di la vuelta. En la pared, allí estaba. Mi espada. La luz de la luna arrancaba reflejos dorados y plateados de su filo. A diferencia de la armadura, ésta no estaba oxidada, pues había entrenado con ella todos los días. En la empuñadura, grabada la figura de un círculo con dos muescas a los lados [ >O< ]. Es tu símbolo, me dijo aquel mago que me la dio, ya lo entenderás.

Bajé al patio del castillo. Allí me esperaban todos mis amigos y conocidos. ¡Has venido!, gritaban. ¡Ahora sí que los venceremos!. Nunca me había esforzado por inculcarles un trato de pleitesía. Siempre entrenaba con ellos, iba a las tabernas con ellos, me emborrachaba con ellos, hablaba con ellos. Ellos eran mis camaradas, mis amigos, mis hermanos.

Uno de ellos me alcanzó mi caballo. Aquel animal me había acompañado durante mucho tiempo. Habíamos cabalgado juntos por caminos que ya solo son un recuerdo del pasado. Ahora, volveríamos a cabalgar juntos una vez más. ¡Una sola galopada, y estaré contento! ¡Ah, las crines volando al viento, mientras que el aire entraba por las rendijas del yelmo y me hacía llorar los ojos del frío, pero también de la emoción!

Salimos por el puente levadizo. Hacia la colina del este. Allí habían dicho que sucedería.

Llegué y vi. Una hueste como nunca antes había visto. Millares de hombres con armaduras negras se agolpaban dentro de la depresión bajo la colina. Son ellos, dije, aquellos contra los que debemos luchar si no queremos que nuestros hogares se vean destruidos.

¡Ahora, hijos de la luz! ¡Marchad como un segador entre las mieses! ¡Penetrad en esa oscuridad y destruidla! ¡No cejéis en vuestro empeño! ¡Que caigan! ¡Que caigan! ¡Que caigan y que no puedan levantarse! ¡Su caída nos hará libres! ¡Ahora! ¡Por todo lo que habéis sufrido todos estos años, volved a defended vuestra libertad! ¡Por vosotros! ¡Por nosotros! ¡Por vuestras familias, vuestras mujeres y vuestros hijos! ¡Por nuestro pueblo! ¡Luchad! ¡Luchad con valor y honor! ¡Destruidlos, y recibiremos una recompensa divina más allá de lo imaginable! ¡Matad! ¡Matad, por el bien y la luz! ¡Su brazo armado somos nosotros, debemos librar a este mundo de la maldad y la oscuridad! ¡Ahora! ¡Por nosotros! ¡LUCHAD! ¡POR NOSOTROS! ¡AHORA! ¡MATAD! ¡LUCHAAAAAAAD!

Cabalgué. Hacia la depresión. Por nosotros. Por mí. Por mi amada.

Los gritos. Atrás, millares de gritos seguían mis pasos. De mis amigos. Parecía que sus palabras empujaban a mi montura hacia adelante. Bajé el yelmo. De nuevo, aquella sensación del viento acudió a mi mente, haciéndome llorar los ojos. Enarbolé la espada en lo alto. La luz de la luna se reflejó por completo en mi arma y en mi armadura, haciéndome brillar como un faro en medio de la oscuridad.

Cargué.

Mi espada segó. Almas, vidas, cuerpos, brazos y piernas cayeron ante mí. Mi armadura no fue plateada, sino roja. Roja como la sangre, roja como un rubí, como una joya. Una joya como mi amada.

Mis compañeros luchaban. Unos mataban, otros caían. Todos luchaban. Fui con ellos. Nuestros brazos fueron uno solo. Los oscuros fueron murendo en gran número. No podían con nosotros. Era imposible. Ellos eran muchos, pero nosotros éramos uno más poderoso que todos ellos. Éramos amigos, ellos soldados. Y no podían vencer.

Fue una dura contienda. Los cuerpos entorpecían el movimiento, pero parecía afectarles más a ellos que a nosotros. Sabíamos que ganaríamos, así que no nos preocupamos. Luchamos hasta que fueron destruídos.

Ganamos. Gritos de victoria, de júbilo y de alegría. Todos mis compañeros gritaban, incluso los caídos. El campo de batalla, teñido de rojo, iluminado por la luz de la luna, gritaba ahora de color azul celestial.

Caí. Después de eso caí. Es todo lo que recuerdo.

Ahora estoy en un agujero. Negro como el carbón. Mi espada y mi armadura ya no brillan. Llevo años vagando por estas tierras que no sé siquiera como son.

Pero sé una cosa. Algún día habrá luz, y ese día volveré a brillar. Y encontraré a mi amada. Eso lo sé. Como sé el significado de aquel símbolo de la espada [ >O< ].

No os lo revelaré, disculpadme. Pero si os lo revelara, puede que os cediera parte de mi carga, y eso es algo que no puedo hacer. O puede que tuviérais que compartir mi mismo destino, cosa que no sería capaz de haceros. No puedo cederos mi destino, pues ya tenéis el vuestro. Y todos debemos de cumplirlo.

Saludos.

La Lista

Posted in Gente, Paranoias with tags , , , , , on 04 Sep, 2008 by shadark

I hear the sound of a heart
from the shadow in the dark
waiting for the poison
to hit its mark
(listen–my son)

I see the darkness surround
the shape on the ground
the killer straight up
and a body face down
(firstborn-last one)

I hear the din of the screams,
sorrow in streams
the smell of farewell and gasoline
(listen–my son)

I see a heart set free
and my legacy
hear a voice from a shadow
that is beckoning me
(firstborn-last one)

Y ya no sé qué hacer. Tengo demasiada gente en mi lista. Puede que algún día tenga que acabar, tachar algún nombre de ella. Puesto que el tiempo puede llegar a hacerse muy lento, no está mal darle un empujoncito de vez en cuando. Lo haré. Algún día, cuando menos se lo esperen, mi espada será blandida sobre sus cuerpos. Mi herencia irá con ellos, dondequiera que vayan. La cargarán sobre sus hombros a cada paso que den. Mi voz les susurrará, atronante, a sus oídos, que no podrán soportar el sonido de la verdad.

Algún día, cuando menos se lo esperen. Me veré libre por fin de su presencia.