Triunfo

¡Y tan distante como siempre del final!

Nada en lontananza, salvo la noche, nada.

¡Hacia dónde guiar mis pasos! Mientras lo pensaba,

un imponente pájaro negro, Apolión, conocida amistad,

pasó volando, sin aletear, de pluma de dragón sus alas amplias

que rozaron mi tocado; quizá fuese la guía que yo buscaba.

Robert Browning:Childe Roland a la Torre Oscura llegó

Grito al cielo, de esperanza, rabia, temor, frustración, alegría, amor, pero sobre todo… de triunfo. Como la libertad que se siente al caer por un abismo sin fin, pero después de haber vivido una vida plena, con sus alegrías, penas, victorias y derrotas. Quizás solo necesite algo… algo con lo que pueda elevar ese clamor divino a las estrellas sin miedo al malvado “qué dirán”. Si por mí fuera, no cejaría en el empeño de buscar ese Grial ni por un segundo… pero, ¡ay! En este mundo no vivo solo yo, así que más remedio no tengo que salir adelante con lo que sea, incluso buscándolo entre las piedras del suelo que saboreo cuando soy derrotado una y otra vez.

Pero algún día, aquellos elegidos por el Destino seremos libres. Y ese día, elevaremos un unísono clamor al cielo. Un clamor inarticulado, sin palabras, únicamente gutural.

Un clamor de triunfo.

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